viernes, 17 de mayo de 2013

Las tonterías que me da por escribir...Recordando Pinarejo



Al recordar todas estas tonterías que me da por escribir, me doy cuenta que cada día que pasa me encuentro más cerca de Pinarejo, dicen que las personas a medida que envejecemos, no tengo miedo a la palabra viejo, nos acercamos a nuestras raíces, como si una fuerza magnética nos arrastrase sin compasión hacía la tierra que nos vio nacer, entonces nos damos cuenta, de que al irnos, al marcharnos de nuestra tierra, no nos hemos marchado del todo. Como árbol hemos sido trasplantados a otros lugares, donde a fuerza de constancia hemos terminado echando raíces profundas, pero sin darnos cuenta esas raíces han ido buscando la querencia, a esas otras raíces, que como todo árbol que arrancas, quedan enterradas en la tierra y terminan rebrotando, unas y otras terminan encontrándose o al menos lo intentan.

Cuando comencé a participar en el foro de Pinarejo, no creí jamás, que esas raíces que deje en Pinarejo, tuviesen tanta fuerza, en ocasiones mi mente se distrae más de la cuenta pensando en aquellos tiempos, aquellos momentos que pase en Pinarejo, como si de una película se tratase veo a sus gentes, a esos críos de entonces, que ahora son cincuentones como yo, los veo jugar con el aro, al tejo, a indios y vaqueros, veo al cura don Gregorio, me veo besándole la mano, o intentando librarme de uno de sus capones. Veo a doña Maruja, con su pelo corto, escucho su voz, regañándonos o contándonos un cuento. Veo a toda la chiquillería, de entonces, tirándonos bolas de nieve, desde la divina Pastora a la calle Cantarranas. Veo a las mujeres cargadas con sus cantaros yendo a la fuente o a la Veguilla, o lavando a mano. Veo a mi padre, desdentado prematuramente, ofreciéndome las cortezas del tocino. Escucho los campanillos de sus mulas subiendo por las pedregosas o embarradas calles, acercándose a mi casa cuesta arriba.  Me veo corriendo con hacía él, me coge en volandas y me sube de un salto encima de la mula Cordobesa.

Otras veces en invierno, no me deja mi madre salir a la calle, me obliga a esperarle allí, escucho esos mismos campanillos, salto de la silla que está junto a la lumbre, las dos gatas que tenemos se asustan.

-          Es padre ¿Qué me ha traído usted? Le preguntaba antes de que abriese la puerta, a  mi padre le faltaba tiempo para abrir la “merendera” y ofrecerme las crujientes cortezas del tocino que yo devoraba como si fuese el mejor de los manjares, otras veces me traía majueletas, tronchos o moras.
Veo a las mujeres cosiendo a la sombra del bombo, primero y después de la pared que levanto mi padre en el mirador de la Divina Pastora, escuchando al mismo tiempo las interminables novelas de Guillermo Sautier Casaseca y de sintonía “yo soy aquel negrito que cantaba la canción del Cola- Cao…”

Veo la llegada de las primeras cosechadoras y la desconfianza de aquellos curtidos hombres contra las máquinas.
-              Eso lo único que hace es “estrozar” el grano y quitar el trabajo a las personas.

Veo a la dula repartir las cabras, o a los cabreros llegar a la carrera vendiendo cabras, o los muleros vendiendo mulas, mirándoles los dientes, así sabían la edad.

Por hoy ya he añorado bastante, otro día volveré a dar la monserga a quien quiera leerme, no quisiera escribir de penas, ni de política, ni recortes ni quebraderos de cabeza, no me gusta escribir de esas cosas, prefiero recordar, darle libertad a mi mente y a mis dedos, algunos se quejan de que por mi culpa Pinarejo pueda asociarse a determinadas ideas, no es mi intención, Pinarejo es diverso y plural como sus gentes, quiero pensar y sentir y escribir cosas de Pinarejo, sé que no es algo que dependa de mi solamente, pues no controlo mi voluntad y si algo me inquieta, no me queda más remedio que sacarlo, no puedo permanecer ajeno a lo que ocurre a mi alrededor, ni tampoco a mis sueños de más democracia, libertad y justicia para este país que es España, si con eso molesto a alguien, lo siento, no es mi intención.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...