domingo, 10 de noviembre de 2013

La leyenda de la novia encantada del torreón


Cuando escuché el cuento de Rapunzel me llamo mucho la atención por su semejanza con un cuento de aquellos que de pequeño escuché narrar, supongo que a mi padre.  Posiblemente quien me lo contase conocería dicho cuento, tal vez lo adaptase a su memoria y su lenguaje y cubriese sus lagunas con algo de su cosecha, del mismo modo que yo aquí lo adapto a mi mala memoria y cubro la ausencia de la misma con lo que se me ocurre.



Cuentan que en el mismo lugar donde ahora se levanta el molino de viento de Pinarejo, existió en tiempos de moros un viejo torreón de forma circular que no disponía de puerta de entrada. Ese torreón por extraño que parezca no se llegó a utilizar militarmente a pesar de estar en lo alto del cerro y con el tiempo quedó abandonado, construyéndose sobre sus cimientos el antiguo molino de viento, sobre el cual se asienta el actual.   Según contaban los viejos de Pinarejo, en él estuvo encerrada una bella muchacha, hija del señor de Alarcón, a la cual encerró allí porque la joven estaba enamorada de un sirviente castellano el cual se encontraba cautivo su padre, siendo tanto ella como su padre de religión musulmana  y por tanto gente importante entre los moros razón por la cual no podía consentir que su hija se casase con un infiel que además era sirviente suyo desde casi el día en que nació.



El señor de Alarcón tomó la decisión, para acabar con rumores que cada vez eran más intensos y podría llegarle a acarrear problemas con el emir de Córdoba, por lo que de nuevo volvió a insistir en casar a la joven con un noble musulmán de su agrado —del padre, claro —ante la negativa de su hija, ordenó de matar al joven castellano.  Advertido por una doncella que a la vez era la prometida del verdugo que debía ejecutar la sentencia y amiga de la enamorada del sirviente; logró escapar a tierras de Castilla sin que se informase al señor de Alarcón de lo sucedido.  La joven continuó, por tanto, negándose al matrimonio con el noble musulmán como quería su padre pensando que tarde o temprano regresaría su amado.   El padre, ante las reiteradas negativas ordenó construir en secreto dentro de sus dominios un torreón altísimo,  en el cual encerró a su hija hasta el  momento en que lograse  que la misma aceptase casarse con un pretendiente musulmán que estuviese a su altura, nunca mejor dicho, pues aquel torreón tan alto no tenía puertas, estas  habían sido tapiadas mediante encantamiento, dejando solo unas ventanas por la que mediante halcones recibía comida la muchacha suministrada por el guardián del bosque donde se hallaba la torre.
Todos los meses el padre visitaba a su hija y le realizaba la misma pregunta:
—  ¿Estás dispuesta a casarte con el marido que yo elija?
Ella siempre negaba,  esperanzada de que algún día su amado la rescatase, a pesar de que su padre le juraba  que había muerto, ya que él mismo lo había ordenado, ignorando la verdad que ella sí sabía .
 Por entonces la guerra por la conquista de Cuenca comenzaba su andadura, y el joven sirviente al ser conocedor de la zona además de hablar la lengua y costumbres de los moros, el rey de Castilla le mandó disfrazado a la retaguardia musulmana para que diese información de las deficiencias de las defensas y así contribuir a la mejor conquista de La Mancha.

  El tiempo pasaba y pasaba y joven castellano no aparecía para desesperación de la muchacha.    El joven no cesaba en su búsqueda, mas nadie parecía saber dónde se encontraba la muchacha, todos pensaban que se encontraba en Alarcón en algún lugar secreto del castillo.  Un día, desesperado, tuvo la oportunidad de ver como el señor de Alarcón salía del castillo con su escolta, con toda la precaución del mundo, les siguió pudiendo descubrir donde se encontraba su amada.

Cuando el padre y su escolta se hubieron marchado el joven se dio a ver, busco la puerta para subir al torreón pero no la encontró.   Por miedo a ser descubierto, pues soldados del padre patrullaban la zona, pidió ayuda a una vieja hechicera que dicen que había en la famosa cueva de la Montesina, algunos cuentan que todavía la pueden ver cerca de la cueva.  Esta hechicera dijo que nada podía hacer para abrir la puerta por la que acceder al torreón ya que también había sido cerrada mediante hechizos, que lo único que podía hacer era que a la muchacha le creciese tanto el cabello como para ser usadas sus trenzas como sogas por las que subir al torreón, pero para ello necesitaba toda la energía de la muchacha concentrada en sus cabellos, por lo cual mediante un encantamiento, permanecería dormida mientras durase la guerra, despertando para alimentarse solo las noches de luna llena.   Mientras tanto sus cabellos crecerían y crecerían hasta llegar al suelo.    El joven espía todas los noches de luna llena acudía al bosque para ver a su amada sin poder hablar con ella, salvo con gestos, por miedo a ser oídos por los soldados que alguna vez llegaron a ver.

La guerra por fin terminó con la incorporación de Cuenca a Castilla.  El joven lo primero que hizo fue ir en busca de su amada, pero esta no se asomó a la ventana, porque solo despertaba las noches de luna llena. Angustiado fue en busca de la hechicera y esta le dijo que solo podría romper el encantamiento si alrededor del torreón danzaban y se casaban tantas parejas como lunas llenas había durado el hechizo.  El joven angustiado pidió ayuda al rey de Castilla para que le ayudase en la labor de reunir en torno al torreón cuarenta y cuatro parejas, para que se desposasen en el momento que la luna comenzase a aparecer por el horizonte, para después comenzar el banquete y el baile alrededor del torreón.

Cuando llego la noche señalada.  La  joven,  al despertar, le sorprendió la algarabía y la música que entraba por las ventanas, al asomarse pudó ver a su amado esperando su despertar. Ella entonces le tiro sus largas y morenas trenzas y él   en un plis plas subió hasta lo alto de la torre.  Una vez allí tras apasionados besos, él agarro  la larga cabellera de la muchacha colocándola  sobre la mesa, saco la espada y de un solo tajo corto las trenzas, las cuales ataron un extremo a la columna central del torreón y el otro a la cintura de la muchacha, bajándola poco a poco. Para a continuación bajar también él.   En esa misma noche se celebró el bautizo, la boda, el banquete  y....
Nueve meses después nacian los primeros pinarejeros.
 Fueron felices y comieron perdices ...


P.D.    Desde aquella noche las parejas  se casan en Pinarejo van  a danzar después de la boda en torno al viejo molino que sustituyo al inútil torreón, que ante la imposibilidad de abrir puertas que terminaban cerrándose nuevamente por si solas por encantamiento, termino derribándose y en su lugar  se construyo un útil molino de viento.  
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