sábado, 22 de febrero de 2014

Campos de Castilla - 75 aniversario de la muerte de Antonio Machado




Si bien Antonio Machado  nació Sevilla, 26 de julio de 1875 y fue por tanto un poeta andaluz, no obstante, estuvo muy vinculado a Castilla, donde vivió y encontró el amor en la edad tardía, donde participo de un sueño, siendo uno de quienes izaron la bandera de la libertad en el ayuntamiento de Soria el 14 de abril de 1931. 
Es un miembro tardío de la generación del 98 y a la vez uno de los más representativos de la misma, murió ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar, Machado. se marchó de España vencido por la causa perdida y    un 22 de febrero de 1939 fue amortajado con una sábana blanca y una bandera republicana en Colluire.  Poco después la España por la que lucho, vivió y soñó, moría también.

Campos de Castilla (Extracto)


El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla.
¡Oh tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones,
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aun van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!
                                          

Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aun el fantasma yerra
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.


La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Mio Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos a la corte, la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar, cargados
de plata y oro, a España, en regios galeones,
para la presa cuervos, para la lid leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y se les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar: ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.  


Castilla miserable, ayer dominadora,    
  envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.


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