martes, 4 de marzo de 2014

Folio en blanco


Enfrentarse a un folio en blanco, después de varios días sin escribir siempre es un reto difícil de superar.  Durante estos días  se me han ocurrido diversas historias de todo tipo.  Ideas que en el momento de concebirlas me han parecido  geniales. Algo imposible, cuando no soy un genio, ni tan siquiera un aprendiz de genio. 

 He visto claro las contradicciones de los tiranos que nos gobiernan, tan claras que pensé que sería capaz de hacer ver a mis semejantes esa misma claridad. Algo absurdo por otra parte cuando ni yo mismo me aclaro.


Esa acción cotidiana de ponerse frente al inmaculado folio, que ensuciamos sin contemplación,
una y otra vez, que violamos  a nuestro antojo, en el que expresamos, o al menos lo intentamos, nuestras ideas y contradicciones , nuestro concepto de la belleza, del amor o de la convivencia, nuestras ansias de libertad, de justicia, de solidaridad.  Enfrentarse a un folio en blanco puede llegar a convertirse en un muro infranqueable, cuando las ideas intentan todas salir al mismo tiempo, cuando quieres hablar de la cumbre de Bilbao, de las genuflexiones vergonzantes de los corruptos representantes del podrido Reino de España, ante la representante del esa organización diabólica que es el FMI.  La actitud babeante de esas personas sin dignidad ante Christine Lagarta.


Pero también quería haber sido capaz de escribir sobre las marchas de la dignidad, marchas que buscan en contraposición con los bacines de Bilbao, recuperar la dignidad nacional, la dignidad como pueblo, como trabajadores.  Marchas que desde todos los puntos de España inundaran como una gran marea la capital que pronto, si recuperamos la dignidad arrebatada, será la capital de la Tercera República Española, donde se acaba con la corrupción, donde desde la ética se construya un Estado laico  al servicio de los ciudadanos… Y los corruptos vayan a la cárcel, con independencia del partido o la institución a la que pertenezcan, donde los fiscales no puedan ejercer de abogados defensores y nadie se inviolable.

Pero esas ideas prolíficas cuando estaba lejos de ese folio en blanco, se encuentran en un embudo, atascadas, sin ser capaces de salir a través de mis torpes dedos.  Incluso pensé en intentar escribir una poesía, sabiendo que lo que yo escribo está muy lejos de merecer ese calificativo, como dice un amigo, lo que yo escribo, lo que escribe muchos que se llaman así mismos poetas, son “proesías”.  Así que no puedo decir que me hayan abandonado las musas, que nunca me visitaron.


También, dije, voy a escribir sobre el jueves Lardero de Pinarejo, que Polín ha retratado tan bien con su cámara.  Pero nunca he vivido un jueves lardero, en fin , que al final, sin ser capaz de escribir nada, he terminado por ensuciar de todos modos este folio en blanco.
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