sábado, 21 de febrero de 2015

Canto mal, pero canto mucho para compensar.


Le recuerdo siempre con la sonrisa en los ojos y el cigarrillo en los labios, con mucho sufrimiento a sus espaldas y a pesar de todo cantando canciones que se inventaba o había aprendido durante guerra, algunas de esa canciones muchos años después recordé habérselas escuchado al leerlas en libros de poesías de Machado o Miguel Hernández, le gustaba cantar, recitar y el teatro, sin embargo el no sabía leer, como tantos otros campesinos. Pensando en él le puse ese nombre a mi libro. Porque él, como otros tantos campesinos escribían poemas con su arado.

Canto mal, pero canto mucho para compensar.
(Fermín Arenas)






Canto mal, pero canto mucho,
para compensar.
Pienso en tu risa de novia,
en tus labios picantes
que me provocan el deseo al despertar
de emborracharme del jugo de tu sexo,
rozar tus muslos con mis manos encallecidas
y sentir el escalofrío de lo divino…
llegando creer en Dios.

¡Oh placer de mujer!
Surco siempre dispuesto, receptivo
a hundir mi arado en lo más hondo de tu cuerpo,
en el cual mi deseo reposa,
calmando mis ansias de lluvia,
solo tú apaciguas mi sed.
Canto mal, pero canto mucho
para compensar…





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