domingo, 8 de mayo de 2016

El hijo pródigo (poesía)



Él, el hijo pródigo,
regresa al lecho de su padre…
moribundo.
Siendo soberbio,
se muestra sumiso.
Le coge la mano,
le implora perdón,
finge rezar,
mientras mira el televisor.
No se percata
y grita: ¡gol!
Termina el partido,
Termina la visita
Mañana volverá
Y hablará con sensatez
de los deberes
de los buenos hijos.
De lo que se debe hacer,
de como redactar el testamento,
de los cuidados del enfermo,
y sus necesidades de cariño,
de estar bien atendido.
Se vanagloriará, el hipócrita,
de sus dotes naturales
para hacer bien las cosas.
Pero él, no hará nada.
Apelará, en su ignorancia,
a Dios y sus mandamientos,
del que ignora el cuarto.

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