martes, 10 de mayo de 2016

Estado de sitio simulado tras un paraban.


Esta mañana de madrugada, unos minutos antes de las cinco, cuando todavía los funcionarios del ayuntamiento no habían comenzado la ardua tarea de poner las calles, y con los primeros viandantes caminando por las aceras con la espalda arrimada a las paredes para no caer al abismo de la desesperación que supone la eterna queja de protestar contra las autoridades municipales por no poner barandillas en los bordillos de las aceras...

Desde la ventana los veía pasar, algunos que llevaban más prisa de lo habitual, resbalaban, estaba lloviendo, y caían al precipicio de ciento cuarenta caracteres. Nunca pensaron que la acción inocente de escribir una opinión, una broma o un chiste, fuese a molestar al censor y precipitase su caída en el abismo. ¿Me pregunto cómo saben quién ha sido el osado y el modo de seleccionarlos para que sean ellos quienes resbalen de la acera antes de poner las calles? Cierto es que alegan las autoridades razones de higiene democrática, tan, a mi parecer, absurda labor de retirar con el toque de queda las calles, obligando a los viandantes a caminar por esas estrechas aceras, sin barandillas en los bordillos, que al menor desliz, vas al precipicio.  Claro, ellos tienen su lógica, diferente a la mía. 

Yo que no quise caer en la tentación de los ciento cuarenta caracteres, me falta ingenio y que sé que estoy en la lista de las autoridades, no quise mirar por la ventana, y para evitar la tentación de criticar las actuaciones de los gobernantes, decidí pensar en mi padre, en su eterna sonrisa. Escribí un largo texto, lleno de ternura y añoranza.  Cuando llegaba al final, por culpa de los funcionarios del ayuntamiento que se habían demorado en poner las calles. Por culpa de los ciudadanos que no habían protestado por la ausencia de barandillas en las aceras que les librarse de la desesperación de las nuevas tecnologías. Cuando la emoción del recuerdo de Fermín Martinez (Fermín Arenas) me llenaba de emoción el corazón, me sale un letrero diciendo:

Facebook dejó de funcionar. Inflación de la norma de circulación: "Espere", "Cancelar” Si lo prefiere caer al abismo de la desesperación.

Ciento treinta y nueve caracteres, me quedaba uno para protestar. Como no fui capaz de hacerlo, todas las palabras que había derramado en la pantalla desaparecieron, cayendo por el abismo de la desesperación, por culpa de los funcionarios del ayuntamiento por retrasarse en poner las calles. Por culpa de nosotros por no pedir barandillas en los bordillos de las aceras.

Aquel día había huelga de obreros de calzada, y no ponían las calles. Como pude, agarrándome a las palabras a las ventanas, y puertas, sabiendo que estaba señalado por el dedo inquisidor, me presente en el ayuntamiento. Dirigiéndome a la Ventanilla Única Reclamaciones, aquella en la cual los ciudadanos protestan por las actuaciones municipales.  Protesté con contundencia, siendo atendido por una vetusta funcionaría con un pin de Falange en el pecho. Tras exponerles mis argumentos y razones, muy digna contestó:

—Esto con Franco no pasaba.

—Yo sólo quería recordar a mi padre…

Me miró de soslayo, con cierto desdén irónico.

— ¿Está seguro?

Llevaba razón, no era eso lo que me había llevado a arriesgarme a caer por el abismo de la desesperación, yendo al ayuntamiento. En realidad y ella lo sabía, fui a protestar, por el retraso en poner las calles por parte de los funcionarios municipales, por la ausencia de barandillas en los bordillos de la acera…  Muy seca me cortó, quitándole la palabra, por suerte no había leído mi mente, pero si lo que yo había escrito:

—Hubiese ido directamente a la cárcel, por escribir lo que ha escrito sobre su Majestad y su primer ministro, con la ley mordaza no se juega, le hemos borrado lo escrito, la próxima vez resucitaremos al Caudillo.

—Si yo sólo quería hablar de mi padre... —insistí sin mucha fuerza.

—La excusa que ponéis todos. Habláis de vuestro padre, de las historias que os contaban, que si Alfonso XIII fue un ladrón, que si manchó los calzoncillos antes de llegar a Cartagena.  Y al final, termináis hablando de su hijo, que se ofreció a Franco para venir a matar españoles, después recordáis al nieto, y actual rey emérito, y por último terminaría metiéndose con el actual rey, lo cual está penado con cuatro años de cárcel por lesa Majestad...

Diréis que fue una pesadilla,  un mal sueño; pero allí estaba el padre ideológico del tirano, levantando la losa del Valle de los Caídos, dando orden es de encarcelar a todo aquel que se plantee negarle el derecho a tapar la boca de todos con un bozal, ya fuese con ciento cuarenta caracteres o más, vigilando hasta el pensamiento.

Así que resignado salí de las dependencias municipales procurando arrimarme a la pared, porque curiosamente ya estaban puestas, en el abismo se podían ver los funcionarios municipales representando el Guernica, gritando desesperados que ya no volverían a hacer huelga.  Las calles ya habían sido puestas, pero continuaban siendo peligrosas.  El Gran Hermano con sus potentes sensores podía escuchar tus pensamientos y tú ir a la cárcel o caer por el abismo. Igual que aquel que se le ocurrió hacer un chiste en Facebook sobre bombardear la tumba de quien designó con su dictatorial dedo al rey de los españoles de arriba.

Una legión de sumisos vasallos iban colocando nuevas calles y detectores de pensamientos y otros comenzaban a prepararse para quitarlas al llegar la noche, colocando con escaleras extensibles en todas las ventanas los detectores de ideas.  Y todos los vasallos aceptaron, porque tenía miedo a caminar por la calle Y también a caminar por las aceras sin barandillas que los protegiesen de caer en el abismo de la esperanza y de los sueños por cumplir.

Yo, empeñado en caminar por las calles de la libertad sin barandillas que me protegiesen del vértigo que supone ser libre, caminaba con un teclado negro, disparando palabras a troche y moche, contra todo aquel que se acercaba a mí…


Estaba llegando al palacio del tirano, cuando desperté de la pesadilla, el teclado estaba destrozado, sin una sola tecla que apretar.
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