viernes, 6 de mayo de 2016

La rutina que nos une (relatos de Rosa Lía)



Dijiste: 
Nada de  rutinas, exploremos la tierra. Viajamos a América,  hicimos el amor entre caimanes, sobre una balsa en el Amazonas. Acariciando el instante por  la emoción de hacerlo con los jibaros mirando desde la orilla.
Las nieves perpetuas  del Kilimanjaro derretimos con nuestra pasión, mientras asesinaban la rutina los pigmeos con sus flechas envenenadas. 

Nos detuvieron en Santa Sofía, los guardianes de Solimán.  

 En la Capilla Sixtina la cúpula universal se escandalizó de la nuestra.

 En el tren disfrutamos del traqueteo, por las montañas rocosas.

 En el crucero por el Caribe del vaivén de las olas.


Del Concorde estuvieron a punto de tirarnos al Atlántico sin paracaídas, eran tales tus gritos que podían provocar el vacío...

Nada de rutinas repetías una y otra vez, pero eso ya era repetición; ya era rutina.  Y al rememorarlo querías repetirlo. Entonces hicimos lo que habíamos hecho antes. Cambiamos las posturas, las palabras, eso sí.

Pero a la tercera vez ya no era tan emocionante, además no nos dejaron pasar al Vaticano, y antes de entrar en Santa Sofía, nos llevaron a la cárcel. A pesar de todo accedieron a nuestra petición y  nos dejaron estar en la misma celda. Disfrutamos entonces de la emoción de hacerlo con pulgas y chinches  saltando y chupando de nuestros cuerpos. Al salir tuvimos la experiencia de hacerlo en la piscina del hotel. No fue placentero, nos escocían las picaduras de los chinches y nos hacían daño en los oídos los gritos de los testigos. Al final, con la Policía vigilando la puerta de nuestra habitación  para deportarnos, lo hicimos en la cama. En la cama. —Oh, Dios, que placer —Dijiste — ¿ Cómo no se nos habría ocurrido antes?  Como en la cama en ningún lado.

Quisiste repetir la experiencia en casa, y hasta compramos un colchón  viscoelástico y otro de agua...
Hace veinte años dijiste nada de rutinas...,hace diez que no hemos cambiado el colchón donde las rutinas de cada día pasaron a semanales y después a mensuales y yo que al principio de hacerlo en la cama, era una placentera experiencia...


Ahora lo único que rompe la rutina es saber cuál es la nueva excusa  para no hacerlo ni en la cama...

Y es que claro...Dijiste que no te gustaban las rutinas…

Un relato de Rosa Lia
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