domingo, 4 de septiembre de 2016

Pesadilla




Desperté en medio de un precipicio
Hienas esperaban babeando en uno de los extremos,
en el otro feroces hombres dispuestos a arrebatarme los sueños.
Quise caminar buscando en mis semejantes comprensión.
Inútil quimera cuando los hombres han perdido la voluntad de soñar.
Cuando tan sólo obedecen la voluntad de su amo.
Viéndoles, hasta las hienas me ofrecieron más confianza.
Cerré los ojos y volví a soñar con volar
como aquellos pájaros que se acercaban por el horizonte.
Eran libros abiertos
que me trasladaron con sus alas de papel al país de la libertad,
tan lejano de aquel reino putrefacto
que debía pisar cada mañana,

cuando deba enfrentarme al mundo.

©Paco Arenas
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