viernes, 23 de septiembre de 2016

Que las estrellas no te impidan ver el bosque - Exposición de Jesús Martínez López en Aldaia



Conozco a Jesús Martínez López hace unos años, compartimos apellidos, pero no es eso lo que hace que siempre que me sea, desde la primera a la que asistí cerca de la plaza La Reina,  de Valencia posible acuda a sus exposiciones acuda a todas.  Jesús tiene un estilo muy particular y colorista; aunque más bien debiéramos decir muchos estilos, tan diferentes que en ocasiones no parecen ser del mismo autor. No es el caso de esta magnifica exposición que está llevando a cabo en Aldaia-Valencia, donde prima el color y la alegría, también la profundidad y el misterio, con algunas excepciones. 


Como muestra de esos múltiples estilos, en los cuales en todos es un maestro,  Una anécdota divertida:   
 Hace un par de participó en un concurso de pintura, en el cual  podían presentar dos obras cada artista. Por supuesto de  ninguna de las obras se conocía al autor. Tras repasar todas las obras expuestas les dije a los amigos que me acompañaban:

--El cuadro de Jesús no es el que más me gusta. Hay otro cuadro que me gusta más que el de Jesús --y señalé un cuadro que representaba las calles de Albarracín en tonos azulados.  

Llegada la hora de conocer el resultado del jurado, el cuadro ganador fue aquel que había dicho yo que era el mejor; sin embargo, el ganador fue Jesús Martínez López. El cuadro designado por el jurado como mejor cuadro del concurso también era de Jesús.

Espléndida exposición de pintura en Aldaia de Jesús Martínez López, con la presencia del también magnífico pintor  Francisco Vicente López Micó.



Que las estrellas no te impidan ver el bosque. El bosque, los árboles multicolores nos hacen olvidar la necesidad de ver las estrellas. Los cuadros de Jesús Martínez López, nos invitan a perdernos en un bosque variopinto y colorista, donde no hay hierba ni flores, ni falta que hace, los árboles multicolores son flores en sí mismos, flores trabajadas hasta el último detalle, todas diferentes y singulares. No menos cautivadora es la mirada de la mujer tuareg, que nos habla de otra cultura diferente y a la vez tan cercana para nosotros. Los caballos verdes, morados, parecen rendir homenaje a un miserable nido mágico y misterioso. Las figuras humanas cual ánimas perdidas en la luz, son representaciones de las acequias que riegan la huerta Valenciana, podían tener color; pero perderían gracia, tienen el tono preciso y cuidado de quien sabe lo que pretende plasmar sobre el lienzo. " La rubia", que dice Jesús, es una obra extraordinaria, es preciso verla de cerca, de lejos y a medio palmo, para ver una obra, dos, tres o trescientas, para tener la sensación que la hierba que te hace ver la vida a colores, que está fumando la "rubia", en realidad te la has fumado tú y alucinas. Por último una obra grandiosa no solo en tamaño, como el original, "Las Meninas ", es una obra de grandes dimensiones que llena la sala, por si sola, de color, posiblemente las mejores Meninas pintadas después de Velázquez. He disfrutado mucho, yo que hasta con la brocha gorda pinto mal, tengo la suerte de tener muchos amigos pintores, que me hacen disfrutar de cada una de sus exposiciones. 






















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