viernes, 25 de noviembre de 2016

Los manuscritos de Teresa Panza y San Clemente


Parte de la acción y dos capítulos de Los manuscritos de Teresa Panza, transcurren en San Clemente. A continuación, algunas referencias que enlazan a Miguel de Cervantes, Teresa Panza y Sancho con San Clemente:

Si bien es cierto que dormida estaba, cuando me despertó mi señora madre, mis ojos se abrieron de par en par como las puertas de la catedral al pasar el sagrado palio camino de altar al escuchar a mi madre implorar.
          “—Por Dios y la Virgen de Rus, despierta Teresa querida, tu padre en la cama no está… otra vez escapó el mentecato.
Cual centella salté del catre, corriendo hacia el corral, por si sus necesidades estaba haciendo al lado de las gallinas…”

   “Dispensen pues vuestras mercedes, no me cojan ojeriza ni tomen mis palabras como producto de la impostura, no hay tal, válgame Dios, la Virgen de Rus y la Divina Pastora a la que guardo gran devoción, que me quede sin ver las luces del alba si yerro o miento en mis palabras…,”

“Siendo pinar, el lugar estaba llano como la misma palma de la mano, apenas un poco de pendiente en la ribera del río, al cual darle ese nombre le venía grande, no era el Guadiana, ni se le acercaba, era más bien arroyo con poca agua al que llaman Rus. Para alegrar la velada mi madre exagerando el gesto sacó la guitarra, que más que para tocar era para catar, colocó el pernil encima de una piedra muy grande y plana y un par de panes bien hermosos, a la que arrimamos piedras más pequeñas para sentarnos…”

         “—Voto a Rus, que ni siendo criado de mi señor don Quijote he sufrido semejante humillación. Nunca faltó el vino en mis comidas, y menos en estas tierras de La Mancha, que bueno el uno, mejor el otro.  Por Dios, que hasta el mejor asado pierde gracia si se come con agua…
          —Pues mientras que yo lo diga, bebes agua que aclara la vista.
          —El vino malo es mejor que el agua buena. Voto por Rus por mi señor don Quijote de La Mancha y por todos los cabellos de su barba que a un señor gobernador no se le puede hacer comer con agua.”

“Dicen que los sueños se olvidan, incluso aquellos que parecen tan reales que al despertar dudas sobre si volabas montada en un brioso corcel o te revolcabas entre el heno con un viejo jumen-to después de limpiar las cuadras de boñigas intentando levantarte después de tropezar. Por Dios y la Virgen de Rus, que ya habrán pensado ustedes cosas que no vienen a colación…”

“Mi sangre, cual manantial generoso fluía, arroyo abajo para llegar a donde estaba él, en un remanso del mismo río Rus. Si bien yo no le veía, tan ajena a su presencia como él a la mía…”

        “—A su santuario me encamino yo, a pedirle a la Virgen Rus amparo, hagamos juntos el camino hasta allí. Yo prolongo mi viaje hasta la Corte, y tan cristiana familia el suyo hasta donde Dios o el destino les acomode, que ya acaecerán sucesos que cambien las voluntades a tan apuesta dama, llegando a descubrir que soy hombre de bien —y Cide Hamete Benengeli, besándose el pulgar agregó—. Lo juro por la Virgen de Rus.”


“Terminó así la casquera, y al final, contra los deseos de mi madre hicimos el trayecto hasta el paraje de Rus en compañía del caballero, que bien se encargó de adornar con su lengua su condición de encantador de bichas…”

“Cuando divisamos a lo lejos la ermita de la Virgen de Rus, de la cual es devota mi madre, el caballero llevaba su caballo del ramal, pisó el estribo subiendo en él y acercándose a trote quieto hasta nosotras. Al llegar a nuestra vera tendió la mano a mi madre animándole a subir a su cabalgadura, como haciéndole la corte. Re-chazó el convite con mirada que parecía de fingida complacencia en tono jocoso.
          —Caballero, no es desprecio, ni temor a la caída. Mas las mujeres doncellas o casadas, es preciso tener los pies en el suelo sabiendo el polvo que se pisa, vaya usted con Dios y su montura.
El caballero se echó a reír, ante la salida de mi madre. Entonces mudó su mirada hacia mí, descabalgando, ofreciéndose a alzarme hasta su caballo.

          —Bella doncella, ¿vos también queréis pisar el suelo o volar a lomos de mi brioso corcel?
En la mirada de mi madre encontré la respuesta no habiendo lugar a equívocos…

Dos capítulos dan para mucho. Decir que la palabra “Rus”, aparece hasta veintiocho veces.

El sábado 26 de noviembre, a las 12 horas,  será presentado el libro por primera vez en San Clemente, en la Librería El Tintero.

En San Clemente se encuentra la Librería El Tintero, la librería de toda España que más ejemplares ha vendido de Los manuscritos de Teresa Panza, donde se pueden comprar sin problemas; aunque también están disponible bajo petición en cualquier librería de España, La casa del libro y Amazon.es


©Ediciones Hades
©Los manuscritos de Teresa Panza

© Paco Arenas
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