jueves, 12 de octubre de 2017

12 de octubre, "Fiesta Nacional"


—¿No te has enterado?
—¿De qué?
—Hombre, que hoy es 12 de octubre, Fiesta Nacional...
—Ya decía yo...
—¿Qué decías tú? Si cuando te he hablado tenías la cabeza dentro del contenedor de basura...
—Pues eso, que hoy los supermercados no tiraran comida caducada a los contenedores, que hoy celebraremos la fiesta del ayuno voluntario...
—No seas aguafiestas. Mira cuantas banderas en los balcones...
—En el mío y en el tuyo no hay banderas..., nos lo robó el banco la casa por culpa de nuestros patriotas gobernantes...
—Contigo no se puede hablar, eres un radical...
—Pues no hables. Has sido tú quien ha venido a hablar de banderas…, mira aquí hay una en la basura…
—En estos momentos todos debemos apoyar al gobierno, España nos necesita…
—No confundas España con quienes te han robado todo, hasta tus hijos…
—¿A mis hijos?
—Sí, a tus hijos. Dime, ¿dónde están tus hijos?
—No lo sé. Eres un cabronazo, sabes dónde hacerme daño..., hijo de…
—¡Cuidado! No quiero hacerte daño, te digo la verdad, que todavía te duele menos de lo que debiera…
—Yo te mato. No tienes derecho a nombrar a mis hijos, me duele, ¿a ti te gustaría?
—No. No me gustaría. Yo tampoco sé dónde están los míos, la mujer me abandonó cuando gracias al Gobierno y su maldita ley laboral, nos robó la casa el banco. Lo tuyo es mucho peor, a tu mujer la asesinaron...
—¡Joder! me estás haciendo llorar…, nadie la mató, se suicidó...
—Suéltame la camisa, es la única que tengo. La asesinaron…
—No, cacho cabrón, te voy a matar…
—Más vale que hubiese empleado esa energía para defenderla y no dejar que la matasen…
—¿Cómo tengo que decirte que no la mataron, que fue su decisión?
 —¡Suéltame, copón! Escucha: cuando a una madre le roban la casa primero y después a los hijos por no poder mantenerlos, la matan. A tu mujer la mataron los mismos que te robaron la casa, los mismos que te robaron a tus hijos, los mismos que te han condenado a vivir en la calle, los mismos que hacen que busques comida en la basura...
—¡Calla! ¿No ves que me estoy ahogando en lágrimas?
—Pues, sécate...
—¿Cómo me voy a secar con la bandera? Estaba en el contenedor de la basura…
—En el mismo contenedor que la comida que comes…
—Te odio. Catalán tenías que ser...
—No soy catalán, pero quienes les roban a los catalanes, son los mismos que roban a los castellanos, a los andaluces a los valencianos, nos roban a nosotros..., hasta a nuestros hijos…
—No son momentos de echar mierda sobre nuestro gobierno, hay que apoyarlos. Debemos ser patriotas, estar unidos, por España…
—A ellos, a esos patriotas de trapo con cuentas en Suiza. A la mierda…
—Me avergüenzo de esos patriotas de mierda…
—Eres un mal español, deberías estar orgulloso de tu patria, hoy celebramos la fiesta nacional...
—Aquí tienes la bandera que saque del contenedor, celebra la fiesta como quieras tú. yo me voy al centro a ver si como algo, yo no tengo nada que celebrar...

El sol brillaba sobre las barandillas de los balcones adornados con banderas recién sacadas de una bolsa "made in China". En las mesas, una jarra de agua fría llena de desesperación adorna las miradas de cuatro niños frente al televisor, que contemplaba su padre apurando el último trago de un bote de cerveza marca blanca, y admiraba la elegante presencia del rey presidiendo el desfile de las fuerzas armadas, henchido de orgullo, pensó:
—Qué elegante la reina. Que inmenso orgullo ser español.
 Se incorporó al ver el carnero de la Legión, y casi gritó:
 ¡Viva España! ¡Viva el rey!
Mientras de la nevera vacía una madre sacaba un tetrabrik de leche, casi tan vacío como la nevera, lo repartía entre vasos, que quedaban por la mitad y el suyo vacío. Agarró la jarra de agua de la mesa y terminó de llenar los cuatro con agua, el suyo lo lleno entero de agua y alguna lágrima salada para darle algo de sabor.
En la tele decían que son tiempos de austeridad. Ella pensó:
 —No para los patriotas de trapo.

© Paco Arenas - Lágrimas secas


Foto realizada hoy a las 9 de la mañana del 12 de octubre de 2017, cruce calle Agullent con Poeta Serrano Clavero.

lunes, 9 de octubre de 2017

Un niño de trece años, que ya ha leído el Quijote, se enamora de Los manuscritos de Teresa Panza a primera vista.




Me recordó tanto a aquel Paco Arenas que juntaba ocho duros para comprarse sus propios libros...

Ayer en la feria del libro de Torrent ocurrió un caso curioso, durante el cual yo no fui todo lo honrado que debería haber sido, espero subsanar el error a costa de parecer tonto.

Paseaba por la feria del libro una familia con su hijo de trece años, que dentro de dos semanas cumplirá catorce. En la caseta estábamos María Nieves Michavila Gómez y yo firmando libros. La madre se interesó por el magnífico (no me cansaré de repetirlo nunca) de María Nieves Michavila Gómez, Voces desde el más allá de la historia. Mientras que Nieves explicaba las investigaciones llevadas a cabo para escribir su libro, conjuras, asesinatos y desvergüenza de la Corte de Fernando VII e Isabel II, el chiquillo cogió el libro entre sus manos, lo invité a que lo hojease, comprobando como se emocionaba al leer algunas páginas por encima.

–Este mamá, este papá —les dijo a sus padres.

Entonces su madre nos explicó que ya se había leído el Quijote a sus trece años y que en dos semanas cumpliría los 14, y como regalo había pedido un libro (en estos tiempos de la pantalla, que un niño pida libros es un milagro). Razón por la cual estaban mirando libros, para llegado el momento regalarle uno entre los que a él le hubiesen gustado. Al parecer ya había seleccionado unos cuantos, posiblemente más acorde con su edad.  Ese niño me recordó mucho a mí, él también, ahorraba para ir por su cuenta y riesgo a la librería a comprar sus propios libros.

—Este mamá, me ha dado un vuelco el corazón al verlo, y al hojearlo, me ha llegado lo poco que he leído, he decidido que sea este. No quiero otro, quiero este —dijo con emoción.

—Entonces no será una sorpresa —le dijo la madre.

—Me da lo mismo, quiero este —ser reafirmo el chiquillo en su decisión.

—Ahora no llevamos dinero, mañana lo compramos, porque aquí no creo que tengan para pagar con tarjeta —intentó razonar la madre, para que, a ser posible, sí fuese una sorpresa. De todos modos, en ese momento yo no capté la estrategia de la madre y pregunté al librero a Sento, que si tenía lector de tarjetas. No tenía.

A todo esto, la madre del chiquillo continuó interesándose por el libro de María Nieves Michavila, y el chiquillo hojeando Los manuscritos de Teresa Panza, y yo animándolo a ello, explicándole todos los aspectos positivos, que iba numerado, que, si era a la vez un libro de historia, y que al final del libro, el anexo de cómo se encontraron Los manuscritos de Teresa Panza, podría decirse que era una novela juvenil. No fue de forma liberada, al menos de manera consciente en esos momentos, pero le oculté, que la novela tenía ciertas dosis de erotismo, nada explicito, y bastante metafórico, pero erotismo, al fin y al cabo. Así, que, en caso de que venga la madre hoy a por él, se lo diré, y que sea ella quien decida. Si se lo lleva, estoy seguro que Teresa Panza no pervertirá al chiquillo, y a buen seguro le hará pasar buenos ratos.  NO soy yo quien debe decidirlo, ese muchacho a sus catorce años tiene más madurez y las cosas más claras que muchos adultos.  

NO soy yo quien debe decidirlo, sino su madre, ese muchacho a sus catorce años tiene más madurez y las cosas más claras que muchos adultos.

Y desde luego nunca olvidaré sus palabras cuando ya se marchaban:

—Me ha pasado muy pocas veces, ha sido verlo y desear tenerlo, quiero ese; aunque no se a una sorpresa.



Hoy ha regresado, a la caseta de Librería Clarión,  el chiquillo se llama S…A…, le he explicado al padre mis reparos, lo que antes se los había explicado al librero José Seoane, y las palabras del padre han sido más o menos las mismas que las de José Seoane, que también ha leído la novela.
—No hay peligro de que le pueda perjudicar, porque el erotismo que hay en la novela es muy suave, y hoy cualquier crío de su edad ha leído o ha visto en televisión erotismo mucho más subido que el que sale en Los manuscritos de Teresa Panza.
He preferido ser honrado a riesgo de perder una venta, porque lo importante de un libro, y de alguien que escribe, es ser leído.
Le he aconsejado que, si le gusta tanto leer, escriba. Me ha respondido que ya escribe. He tenido la sensación de que esas iniciales S…A…, algún día estarán en las portadas de un libro.
Y por supuesto se ha llevado Los manuscritos de Teresa Panza como si se llevase un tesoro.

Gracias.

Me recordó tanto a aquel Paco Arenas que juntaba ocho duros para comprarse sus propios libros...


Gracias.

domingo, 8 de octubre de 2017

La nueva edición de Los manuscritos de Teresa Panza, va numerada e ilustrada y con opiniones de los lectores


Portada interior

La nueva edición es muy corta, solo cien ejemplares numerados, me he permitido algunas licencias como diseñar una portada partiendo de la base de la del Quijote.  Asimismo, añadir algunas ilustraciones a través de composiciones digitales, muy pocas, y que están en el inicio de los capítulos o en las hojas en blanco que separan un capítulo de otro.  Tanto el diseño de portada como la maquetación la he llevado a cabo yo. 


           Opiniones de los lectores

A la hora de publicar tu primera novela todo son nervios, temes las críticas, y una sola valoración negativa te puede llegar a hundir. También es cierto que cualquier halago, por pequeño que sea lo engrandeces y te puede hacer crecer.  Debo decir que puedo sentirme afortunado, mi novela, a lo largo de sus tres ediciones la leído mucha gente de todo tipo, y todos quienes han opinado lo han hecho muy positivamente, incluidos escritores, profesores de distintas materias: filosofía, arte, filología francesa, filología hispánica, profesores de lengua española y hasta un catedrático de Puerto Rico. A todos, muy agradecido.
Sin más preámbulos paso poner algunas de las valoraciones:

Leer Los manuscritos de Teresa Panza es adentrarse al mundo cervantino. Hay tantas reminiscencias de Don Quijote, que nos invitan a releerla” (Jaime Flores -catedrático de la Universidad de Puerto Rico -Río Piedras)


“Teresa Panza no se ata a otros ideales que a los que rijan su libertad. Podría decirse que es un espíritu libre y crítico con la sociedad y con ella misma. (Nieves Michavila -escritora e investigadora de historia) 

“La novela bien se le podría haber ocurrido al mismísimo Cervantes,” (Antonio Andújar - psicólogo y escritor)

“Una delicia de libro para quienes amamos el Quijote. Bucear en el universo quijotesco, a través además de una singular mujer, es un placer que nos brinda de manera deliciosa este libro…” (José Manuel Parreño – profesor de filología) 

Magistral, digna de un artesano de las letras” (Manuel Olmeda-Profesor jubilado y articulista)

“Al leer los manuscritos de Teresa Panza me siento más Quijote y me transporto a aquel tiempo y lugar, viéndome reflejado en varios pasajes” (Juan Calero- guitarrista flamenco)

”El cautivante relato de Teresa, campesina y escritora de su paso por un lugar de la Mancha, de sus aventuras y de sus sueños" (Susana Alfaro -profesora de Español y Literatura Hispanoamericana. Rennes-Francia.)

“En esta época, digo, en la que quien lee, lo que lee no pasa de ser el best seller de moda, de fácil lectura comprensiva, a Paco Arenas, se le ocurre, nada más y nada menos, retroceder en el tiempo cuatro siglos, recreando la ambientación de la España en el momento de decadencia del Imperio a través de la protagonista de la obra, Teresa, la hija de Sancho Panza. Lo hace imitando el castellano del Siglo de Oro, emulando el lenguaje cervantino de densos párrafos, utilizando ingeniosos refranes, rico léxico. El lector poco acostumbrado al relato no lineal, puede que se impaciente por no llegar al desenlace de la historia, y, al contrario, quien guste de la literatura clásica, o sea un lector consumado, se deleite discurrir del relato.” (Josefina Diana -profesora y bloguera)

“Excelente libro de obligada lectura si quieres disfrutar de intrigas, misterios y amoríos. Estupendo compañero de viaje que se lee solo. Suspicacia impagable de una muchacha medio adolescente, con tribulaciones y tormentos de una persona adulta.” (Nuria Martínez López -escritora y activista).

“Terminada su lectura, solo puedo decir que me ha encantado. Me metí enseguida dentro de la escena viviéndola en primer plano.”  (Nicolás Haro López)


“He aprendido mucho de Teresa Panza, la cual en sus ansias de conocimientos le llevaron a ser una mujer sabia. (Isabel Ribau – escritora  y doctora en medicina)

“Una joya de manuscrito. Yo veo sueños escritos, sueños eróticos, surrealistas, diarios y comunes” (Diego B, Escriva).



“No podía imaginar que en esa cabeza (por muy cabezón que seas), pudiese caber tanta capacidad imaginativa, tanta capacidad y tanto talento (Susi Aragón López)

“Hoy he llegado a casa cansada, acalorada…y he visto tu libro encima de la mesa. Lo he abierto, y he leído las primeras palabras… He seguido con otra página, y así, hasta sentir que ojalá el día de hoy tuviera más horas.” (Marta Cámara)

“Es un libro que engancha desde la primera página, al igual que Caricias rotas que me puso un nudo en la garganta y no podía dejar de leer.” (Carmen Cañaveras)

“Lo leí, me encantó”. (Francisca García Alcañiz)


Añadir leyenda

Me encanta, es toda una obra de arte, basada en una realidad latente y seguro que increíble para otro. Es interesante, misteriosa, con toques de humor y un poco de tristeza y melancolía.” (Marimar Ponce-Poetisa)


“Una de las mejores novelas que he leído nunca. Entretenida de principio a fin. Da una nueva vida a Cervantes y sus personajes del Quijote. Vista desde los ojos de una mujer, la historia se reinventa convirtiéndola a ella en protagonista de su propia vida de su realidad magistralmente narrada.” (Alejandro Llerena)

Hace excepcional a esta novela su uso del lenguaje. Dosis de humor, sabias reflexiones populares y un erotismo desbordante en algunas ocasiones. El final del segundo manuscrito sublime y el epílogo logra su objetivo, hacernos creer que Don Quijote y Sancho Panza fueron personas de carne y hueso”. (Sancho Vieco)

“He leído Los manuscritos dos veces, y las dos he encontrado algo diferente que me ha encantado de verdad. Ha sido un placer desde la primera a la última página.” (Luisa Loren)

“Os recomiendo este libro, que os acercará bastante a los tiempos en que Miguel de Cervantes paso por nuestra tierra manchega.” (Pedro Robles)
“Los Manuscritos de Teresa Panza, de obligada lectura, ameno y divertido.” (Agustín Hinojosa)

“Miguel de Cervantes, ja ancià, ensenya a la filla de Sancho Panza a llegir, escriure i pensar, en un món en què la dona no hi té accés.” (“Miguel de Cervantes, ya viejo, enseña a la hija de Sancho panza a leer, escribir y pensar, en un mundo en el que la mujer no tiene acceso.” (Joan Tarda) profesor de arte)

“Me lo vuelvo a leer. Es una pasada” (Francisco Lapuente)

“Disfrutar leyendo de esas ansias de superación de Teresa es toda una gozada. Pensar, reír, recordar, todo eso lo consigues leyendo este libro”.   (Pilar Ortiz)

“Gracias a Los manuscritos de Teresa Panza he recuperado el placer de leer”. (Jesús Fresneda)
Cada vez que lo leo, encuentro algo nuevo” (Jesús Herráiz del Barrio- fundador del grupo: “Amigos del escritor Paco Arenas”

“Me ha traído tantos recuerdos, que he disfrutado por partida doble al conocer los lugares donde transcurre la historia” (Luisa Melero Martínez)

El número uno de Los manuscritos de Teresa Panza va para la Biblioteca Pública de Pinarejo.




Faltan muchas más opiniones, espero que favorables,más cuando es una versión ampliada y numerada. 

Nota: Las ilustraciones son todas en blanco y negro.
 Muchas gracias.  

jueves, 7 de septiembre de 2017

Ya estoy aquí, con la vieja cartera de pana llena de esperanza e ilusión



Hoy se inicia mi nuevo curso, y comienzo con la vieja cartera de pana cosida por mi madre de un retal que le sobró de coserle los calzones a mi padre, llena de esperanzas, nuevos proyectos y retos.
El segundo, el jueves 14 de septiembre, sentarme en el Salón Alfonso el Magnánimo del Museo de la Beneficencia, para participar en una tertulia sobre la mujer en los primeros años de la República, reto muy importante para este hijo de la tierra que estará al lado de Cristina Escamilla Robla, psicóloga, criminóloga y profesora de universidad.  Con Antonio Andújar Castro, psicólogo, profesor y escritor. Mi muy querida y admirada María Nieves Michavila Gómez, investigadora, escritora, licenciada en informática y alguna cosa más.
Y yo con estos pelos, más de campo que los ababoles, que terminé cambiando los dientes subiendo maletas en un hotel y carretillas de hormigón en la obra, sin más licenciatura que mi cabezonería e inconsciencia, que me da fuerzas para enfrentarme en cada instante de mi vida al reto de saltar los charcos como cuando tenía siete años, sin miedo al ridículo ni a caerme en el charco y empaparme de barro.

Pero también llegó con muchas esperanzas, en junio participé en un importante premio literario con mi novela "Magdalenas sin azúcar", no gané, pero la editorial organizadora se puso en contacto conmigo y me dijo que mi novela había quedado en la "repesca" con posibilidades de ser publicada, además de interesarse por “Los manuscritos de Teresa Panza”. Lo cual me llena de orgullo, y dice mucho tanto de “Los manuscritos de Teresa Panza”, como de “Magdalenas sin azúcar” de esa novela escrita con tanto cariño.

Hay también, otras esperanzas que pueden llegar, o no, del otro lado del Atlántico, que si no naufragan en el camino en su momento diré.

Además, tengo pendiente de publicación mi libro de relatos tradicionales manchegos, “Aroma a espliego con esencia de azafrán”.

En fin, que comienzo este nuevo curso con esa vieja cartera de niño campesino que cosió mi madre, repleta, y como todo estudiante, dispuesto a aprender de cada palabra que pronuncien o escriban mis muchos maestros.

También, no podía ser menos, sabiendo el poder de las palabras, dispuesto a seguir utilizándolas como arma contra la injusticia y la tiranía, al lado de quienes sufren la soberbia de aquellos que dicen que España va bien mientras pisan las tripas del pueblo. Porque yo, al igual que Federico García Lorca, sin estar afiliado a ningún partido, soy del partido de los pobres y en la bandera de la Libertad bordé el amor más grande de mi vida.

Paco Arenas

martes, 22 de agosto de 2017

El cuento de María Castaña

María Castaña es desde hace siglos la referencia a algo muy antiguo, a tiempos pretéritos muy lejanos en la memoria, no nuestra sino de nuestros ancestros, ya en tiempos del Quijote se hacía referencia a María Castaña, de hecho aparece en una de las Novelas Ejemplares “El casamiento engañoso”.


... en tiempos de Maricastaña, cuando hablaban las calabazas"

María castaña está muy presente en la cultura de Galicia, de Asturias, de Castilla y de toda España en general. Es un símbolo de la lucha contra la injusticia y también de la honradez, en Castilla, o al menos en la Mancha, es un cuento muy corto que se utiliza para dar por concluida la noche:

La María Castaña Gallega fue una heroína que encabezó las luchas populares  1386, contra el obispo de Lugo, Pedro López de Aguiar,el cual exigía y cobraba impuestos a los más pobres sin tener en cuenta si podían comer o no.  Fracasada la revuelta María Castaña y sus hijos, fueron desposeídos de sus bienes y obligados a pagar una gran cantidad de dinero a la Iglesia.

Otra María Castaña es la comparte leyendas en Asturias y León. En este caso se trata de la hija de un zapatero que fabricaba las botas para la nobleza y el más rico de todos ellos dejaba siempre deudas pendientes, que terminaban cayendo en el olvido. Cansada María, colocó dos castañas entre la suela y el esparto. Al probarse el noble mal pagador las botas notó molestias al andar, no comprendiendo lo que sucedía, enfadado fue a reclamar al zapatero. Este extrañado y temeroso pidió cuentas a María, que era quien se encargaba de la terminación de las botas. La muchacha muy tranquila respondió:

—Padre mío, ¿no recuerda que el señor marqués siempre se olvida la bolsa de monedas en la zapatería? Pues para que no se le olvide, se las he colocado en la suela.

El marqués a partir de aquel día pago religiosamente.  

En Castilla, en la Mancha, tenemos nuestra versión, y es sin duda alguna, el cuento de María Castaña, sin ser el más famoso, es el que a todos nos han contado nuestros padres, y uno de los que algunos hemos contado a nuestros hijos cuando, cansados de contarles otros, hemos dejado el cuento de María Castaña para el final, dando por terminada la sesión, por tanto este será el cuento con el cual cierre el libro en su momento; aunque, reservándome las prebendas que me otorga el ser sacristán.

Esta es la versión que yo conozco, posiblemente hay más variantes:


Este es el cuento de María Castaña que cagó tres pelotillas: una para Juan, otra para Pedro y otra para aquel que hablé primero. Yo como soy sacristán puedo hablar reír y hacer todo lo que quiera.  

Paco Arenas

domingo, 20 de agosto de 2017

Aroma a espliego con esencia de azafrán (Relatos narrados a la luz de la lumbre)


Aroma a espliego con esencia de azafrán (Relatos narrados a la luz de la lumbre) será una recopilación de varios relatos rescatados  de la rica tradición oral castellana  y manchega, a los cuales he dado forma y añadido algunos de mi propia cosecha.  


Mis padres, vuestros padres, nuestros abuelos, vuestros abuelos. Se sentaban cara a la lumbre, asaban castañas, si las había, setas, o simplemente removían las cenizas buscando las últimas ascuas para aguantar la noche sin tener que echar otro ceporro. Y al calor de la lumbre nos contaban historias y relatos, unas veces propios de una rica tradición oral, otras improvisados sacados de su imaginación.
Mi madre, como muchas mujeres manchegas, llenaba bolsas de tela, “taleguillas” con espliego, una especie de ambientadores naturales, apenas perceptibles pero que estaban por todas partes y cuando los tocaban desprendían un agradable aroma a lo auténtico, y que a todos nos gustaba. Mientras que el azafrán, el oro de la Mancha, era la esencia que se percibía en cada uno de sus guisos, pero al igual que el espliego, tenía un significado simbólico que con el tiempo se ha perdido. No voy a revelar aquí, en el prólogo, el significado de esas dos plantas, de esas flores, que simbolizaron tanto para muchas de las gentes del sur de Castilla.
La narración oral de aquellos hombres imaginativos, analfabetos, pero con gran memoria y cultura popular fue esencial en los tiempos oscuros de la posguerra, añadiendo a las viejas narraciones milenarias, nuevos relatos cargados de humor y gracia que llenaron las largas noches de invierno al calor y la luz de la lumbre.   Esa tradición para la narración la heredó con gran gracia mi hermana Felipa, que terminaría siendo la “hermosamia”, al casarse en segundas nupcias con Isidro Jiménez, “Trequelates” de apodo familiar pero más conocido como “Hermosomío”.  Al morir mi hermana muchas de esas historias que contaba mi padre, se perdieron para siempre, aunque es una de las protagonistas de mi novela, Los manuscritos de Teresa Panza.

Me parece estar viendo a mi padre y a sus amigos sentados en torno a la mesa, o frente a la lumbre, según la época del año, con un porrón de vino y unas aceitunas cornicabras curadas en sosa. Solían ser tres, en ocasiones cuatro, dependiendo si se juntaban para hablar de tontunas y tomar un poco de vino o para escuchar después Radio España Independiente “La Pirenaica”. En esto el número era más que importante, y los relatos cambiaban. Cuando eran tres, eran amigos y a la vez camaradas: Joaquín Osa López “El Cojo”, Julián Romero “El rojo de Soplaeras” y Fermín Martínez Vieco “Fermín Arenas”. Los tres tenían excelente sentido del humor, y en el caso del primero era un excelente narrador de cuentos de terror. No puedo decir que recuerde de manera fehaciente esas reuniones, más bien son recuerdos difuminados que fueron tomando forma gracias a mi madre. Sus relatos eran picantes con cierto tono de amargura y bastante de rebeldía ante la injusticia, eran relatos que criticaban con humor y sin piedad a los vencedores de la guerra, sus víctimas solían ser miembros de la Iglesia, de la Guardia Civil, ricos y beatas.  En algunas ocasiones eran cuatro o más, en ese caso,  esos relatos eran con la “lengua mordida” o con “ropa tendida”, sin que por ello fuésemos los niños esa ropa tendida, sino alguno de los compañeros de tertulia,  campesinos como ellos, pero católicos de derechas y que había luchado en el bando franquista, a pesar de amigos. Todos tenían en común que eran excelentes narradores, capaces  de narrar poemas aprendidos en el frente de batalla, de inventarse historias, narrar relatos o cuentos de la larga tradición oral manchega, casi siempre con ese sentido del humor tan manchego del sur de Castilla. Por último, recuerdo mi a mi hermana Felipa, la mensajera de los dichos y refranes que contaba mi padre, su heredera en ingenio y gracia. Una de sus frases, al comenzar una historia, dicho, refrán o incluso poema, era: “Como contaba padre.” 

martes, 1 de agosto de 2017

José Luis Coll, el precio de las cervezas y el precio de los libros



Recuerdo a mi paisano, el gran humorista José Luis Coll, decir que los taberneros éramos un poco o bastante tontos.  Porque nos quejábamos de las muchas horas que estábamos detrás de la barra para ganarnos el jornal diario.



Es Muy fácil, decía, cobran por cada cerveza diez duros (50 pesetas, equivalente a 30 céntimos de euro) ¿Cuántas cervezas necesitan vender para ganarse el jornal? Un montón. Lo ideal, cada cerveza a cincuenta mil duros. Van a vender pocas, pero con una que vendan al día, ya han sacado el jornal del mes.  Eso les ha debido pasar a los de Amazon.es, han puesto mi libro caricias rotas a 43€, treinta euros más de la cuenta, su precio habitual es de 13€. Ya se venden pocos libros, pero a ese precio, si me dan la comisión correspondiente, como el tabernero del chiste de José Luis Coll, terminaría sacándome el sueldo.  Sobre todo, si vendo los que he vendido durante el mes julio, que Caricias rotas, ha batido récords de venta en versión física de papel, gracias en parte a la oferta realizada durante 13 días. Hoy me he llevado la sorpresa de que el precio de venta lo ha puesto Amazon a 43€, ya he reclamado, supongo que será cuestión de minutos o de horas, mientras tanto si a alguien le apetece comprarlo que miré bien el precio.
Esperar a que tenga su precio normal, o si tenéis oportunidad comprarlo o encargarlo en una librería, no os cobraran más de los 13€ reglamentarios.

Librería El Tintero: San Clemente (Cuenca) 969 301 402
Librería Clarión: Valencia 963 55 68 10
Librería Latitud Sur: Valencia 692 4147 96
Librería Sambori: Paterna (Valencia) 96 138 29 41

Podéis reíros conmigo y comprobar cuan alto valora Amazon el valor de mis libros, pero no seáis tontos, NO LO COMPRÉIS, mientras esté a ese precio.


Paco Arenas

Caricias rotas a 43 euros
                              

miércoles, 26 de julio de 2017

Bib-Rambla (El silencio habitado de las casas) Reseña


En Bib-Rambla, Antonio Andújar deja entrever su fascinación por el mundo árabe, que se manifiesta de manera clara en su segunda novela, "La vida partida en dos", y sobre todo en la tercera. "Estrellas y cedros sobre fondo blanco" 

Bib-Rambla El silencio habitado de las casas, la novela de Antonio Andújar Castro es sin lugar a duda es una de las novelas que más me han atrapado, de cuantas he leído en los últimos años.  Siento envidia, que nunca es sana, de cómo trabaja el autor los personajes, sobre todo los femeninos, dejando ver su profesión, psicólogo. Los retratos psíquicos de Raquel y Estela resultan insuperables. Cualquiera podría pensar que no adentramos en una novela complicada de leer, cargada de tics profesionales y complicados, al contrario, ahí está la destreza del escritor para contraponerse a la profesionalidad del profesional.
La novela resulta ágil y amena, a pesar de sus casi seiscientas páginas, atrapando desde el principio en una historia narrada en tiempos y lugares diferentes manteniendo la tensión y emoción hasta el final, haciéndonos viajar y pasear por las calles de Granada a través de los laberintos emocionales de sus protagonistas.
Muchas gracias Antonio por esta novela, que al igual que La vida partida en dos, me ha hecho vibrar como lector.
Espero volver a verte pronto. Quizás el próximo mes de septiembre en Bib-Rambla, o tal vez por las calles del barrio del Carmen de Valencia.


Paco Arenas 

jueves, 20 de julio de 2017

El viejo, el nieto y el borrico

Este cuento, es universal, pero a mí me lo contaban de pequeño, y yo lo he readaptado a mi estilo manchego.  

En los tiempos de María Castaña un abuelo decidió llevar a su nieto de diez años a la feria de Belmonte, como iban los dos solos, decidieron irse con un viejo borrico que tenía el anciano, no era cuestión de llevar dos mulas y un carro, que el trabajo da hambre y la comida no sobraba ni para las mulas. Al llegar a Villar de la Encina, el borrico llevaba la lengua de fuera. El anciano sacó la conclusión que era mucho peso para el pobre animal, así que, por aligerar la carga al borrico, el viejo decidió ir andando, dejando al chiquillo subido en el pollino.  Como era verano y tenían sed, se acercaron al pozo para dar de beber agua al borrico y de paso beber ellos. Entonces escucharon cuchichear a un grupo de gentes que allí se encontraban:
—Tendrá poca vergüenza el chiquillo, que tiene todos los hijos dentro del cuerpo y va montado en el borrico, mientras que el pobre viejo, que tendrá las piernas desechas por la artrosis, le toca ir andando. Poca vergüenza hay que tener.
— El mundo está perdido, ya no se respetan las canas, un par de guantazos es lo que necesita el criajo ese… —Aseveraba un segundo.
El abuelo, que se encontraba cansado pensó que los comentarios eran razonables. Así que al iniciar de nuevo el camino decidió que fuese su nieto andando y el caballero en el asno. En estas llegaron a Villaescusa de Haro, cruzándose con una pareja de muleros que regresaban de Belmonte después de haber vendido y comprado mulas en la feria.  Como es habitual en la Mancha, al cruzarse con ellos se saludaron a pesar de no conocerse.
— Vaya con Dios, hermano.[1]¿Va cómodo usted?
— No voy mal, esa es la verdad —respondió el abuelo.
— Pues nada, a la feria…
Apenas se alejaron de ellos unos pasos, el abuelo escuchó cuchicheos entre los muleros, en esta ocasión contra su persona.
—Mira el sinvergüenza del viejo, con lo fuerte que parece, y lleva a la criatura andando, con lo delgaducho que esta, pobrecillo. ¿Qué pensaría la madre si lo viese? —Dijo uno.
— Como si no pudiesen ir montados los dos en el borrico.
El abuelo se dio cuenta de que, en efecto, el borrico podría bien aguantar el peso de los dos. Miró a su nieto y vio que el pobre se veía fatigado por el cansancio y el calor, y caminaba arrastrando los pies y con las manos colgando. Así que continuaron hasta Belmonte los dos subidos en el borrico.   A una legua de Belmonte se cruzaron con unos cabreros que habían parado a la sombra de uno pinos junto al camino para ordeñar a las cabras, a los cuales también saludaron.   Les echaron el alto, y se acercaron con un cubo que tenía un poco de leche, pensaron que sería para el chiquillo que se relamía de pensarlo, pero los cabreros se la acercaron al borrico, que en un abrir y cerrar de ojos, de dos lengüetazos se la sorbió.
— Pobre animal, ¿nos les da vergüenza? Los dos subidos en el borrico, con la calina que está cayendo, pobrecico. Lo van a reventar, esto solo pasa en España, no hay miramiento por los pobres animales…
Todavía fueron a por más leche, que también dieron al borrico, el cual se tomó la leche ante la envidia del chiquillo. Nieto y el abuelo, avergonzados, bajaron del borrico y continuaron los tres andando hasta Belmonte, uno al lado del otro. Entrando en Belmonte se encontraron con unos Pinarejeros que volvían de regreso. También se pararon a saludarlos, hablaron de la feria y de lo que en ella había, y al despedirse, el abuelo y el nieto escucharon de nuevo cuchicheos los paisanos.
—Siempre he dicho que a Zacarias le falta un verano, y eso que tiene muchos. Será corto, que vienen andando desde el pueblo, teniendo un borrico al que subir —dijo uno.
—Desde luego, con lo viejo que está, si por lo menos subiese él, el chiquillo al fin y al cabo tiene buenas piernas —respondió otro.
—Para eso que suba el chiquillo, que está en los huesecitos, pobrecico mío.  Sentenció un tercero.
— Como si no pudiesen ir los dos montados —añadió un cuarto.
— Pobre animal, mejor que vayan andando —agrego el quinto.

Moraleja: Nunca pretendamos complacer a todos, siempre habrá quien nos critique cuando hayamos decidido hacer algo de algún modo o forma, si vamos modificando nuestras decisiones siguiendo la opinión de cada uno que nos encontremos, no llegaremos a ninguna parte, ni a la feria de Belmonte, ni a la de Albacete. No cometamos los errores de los demás, somos autosuficientes para ser capaces de cometer los propios.





[1] En algunas partes de La Mancha, a las personas mayores les llamamos hermanos.

©Aroma a espliego con esencia de azafrán (Relatos narrados a la luz de la lumbre)
©Paco Arenas :Adaptación "El viejo, el nieto y el borrico"

martes, 11 de julio de 2017

Jornadas manriqueñas de Posada Real de Santa María, uno de los días más emotivos de mi vida

Paz Risueño (Participación Rural Viva) Mi Dulcinea favorita.
Hace dos años justos, durante unas horas viví uno de los momentos más intensos de mi vida, fue mi primera presentación en mi tierra, a cinco kilómetros de Pinarejo, en Santa María del Campo Rus.
Momentos que no hubiesen sido posible si mi Dulcinea favorita, Paz Risueño y la organización cultural que sabiamente dirige: Participación Rural Viva.

 Mi librera favorita, Carmen Herrera, (Librería El Tintero de San Clemente) la más simpática dispensadora de libros de todo el sur de Castilla, y de la Mancha entera, la Pitu, Carmen Herrera.


El patrocinador del evento fue Julián García, el mesonero mayor de Castilla, y el posadero más atrevido de la Mancha, capaz de ir a tierras valencianas y ganar por dos veces el primer premio a la mejor paella valenciana, Julián García García, que es además de excelente cocinero, mesonero, activista cultural, organizador de eventos culturales, como las Jornadas Manriqueña, que ya va por su tercera edición, yo tuve el honor de participar en la primera, ni más ni menos que en La Posada Real de Santa María, para quien se le haya escapado, donde se come la mejor paella de España.

Ese día también conocí a personas que me llegaron al alma, y que tengo el honor de conservar su amistad, como por ejemplo, mi amigo José Manuel Parreño Collado, una de las personas más admirables y generosas que puedes encontrar en esta vida. Recuerdo A Mariano Navarro Rubio, a Jesus Melero Cana, Polín Gómez, María Dolores, a doña Maruja, mi primera maestra, a su hija, Angus Carretero Martínez, a Julián Brox.  A aquellos tres concejales del ayuntamiento de San Clemente, que soy incapaz de recordar, aunque creo que una de ellas era Charo Sevillano, también un chaval joven, y que me perdonen mi mala memoria.

No olvidaré a aquellas dos bellas muchachas universitarias, que, ante la duda, no digo su nombre, que se acercaron con sus libros en la mano y me hicieron por primera vez, una de las dos preguntas que después me han hecho muchas personas.  Me preguntaron por el Vicerrector de la Facultad de Filología, grado de Lengua y Literatura Castellana de Cuenca:

—Estudiamos en Cuenca, y tenemos una duda. ¿En realidad quién es el Vicerrector que sale en el libro?

Me quedé dudando, era la primera vez me preguntaban eso, ante mi turbación por lo inesperado de la pregunta, insistieron:

—Lo hemos buscado en internet, hemos preguntado a compañeros, y nadie conoce a ningún profesor con ese nombre…

Debo decir que en la primera y en la segunda edición el Vicerrector tenía nombre, duendes que siempre hay, en la cuarta volverá a tenerlo, porque además el nombre da juego, sin duda, en la cuarta volverá a tenerlo, el nombre era don Bartolomé López Quesada. Para quienes han leído la novela saben de la mucha importancia del segundo apellido.


Tampoco puedo, ni debo olvidar a mi hermana, mi cuñado y sobrina, y a todos mis paisanos que allí acudieron.  Y que fue la primera vez que salía en un periódico de mi tierra.




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