martes, 18 de abril de 2017

El gobierno de los lobos, los buitres y los borregos moruecos (Un cuento de terror que se está haciendo muy largo)


La luna llena brilla con todo su esplendor en el cielo, no son necesarias más luces para que la hermana mayor comience a leer un cuento a sus dos hermanos pequeños, que bien arropados le escuchan con los ojos abiertos como platos...

La luna se va, la oscuridad lo llena todo, apenas se adivinan las formas de los muebles y la figura la niña que continúa leyendo con total naturalidad, a pesar de ser la oscuridad absoluta, la niña es ciega; sin embargo, tiene una imaginación desbordante que le hace ver lo que la mayoría no ve y sufre:

Cuentan que hubo un tiempo en un país muy lejano, muy, muy muy lejano, que, tras la muerte de un sanguinario lobo, que mataba a los corderos, no por comer, sino por el placer de matar, porque no le gustaba el color de su lana o porque se resistían a ser borregos. A este sanguinario lobo —que de tan malo que era la naturaleza le negó la gracia de tener hijos, debiendo robarlos para así decir que los tenía —le sucedió otro lobo joven, nieto de un viejo lobo tirano, ladrón, caprichoso, y pervertido introductor de la pornografía en el rebaño, y que un día los el rebaño lo echó de sus posesiones haciéndose dueño de su destino. Este nuevo lobo, nombrado su heredero por el sanguinario lobo anterior, para evitar ser destronado por los corderos fingió ayudar al rebaño a romper sus cadenas y acabar con la dictadura de los lobos sobre los corderos.   Por aquellos lejanos tiempos el rebaño andaba ya bastante alterado y podría rebelarse y acabar con la dictadura de los lobos con poco que se lo propusiera.

 El nuevo rey de los lobos convocó al Consejo de lobos y buitres y entre ambos grupos acordaron llegar a un acuerdo con el Consejo del rebaño:

El monte funcionaría como una democracia, eso sí, el poder lo ejercerían los lobos, el rey sería un lobo, con cara amable, pero lobo, al fin y al cabo, el poder legislativo y económico lo administrarían los buitres y podrían llegar a ejercerlo los corderos que acatasen unas normas impuestas por los Consejos de lobos y buitres.  Dichas normas fueron ofrecidas al Consejo del Rebaño, con la condición de cambiar todo lo externo para que nada cambie realmente, los lobos y los buitres tenían que comer, a ese acuerdo le llamaron “Constitución”, según la cual el rey lobo hiciese lo que hiciese no podía ser juzgado por ningún tribunal, su figura era inviolable, robase, matase o violase las corderas que le apeteciese. Al resto de los lobos y a los buitres les dieron también un estatus especial, al que llamaron “aforamiento”, y que evitaba que fuesen los desmanes que hiciesen, sobre todo en forma de saqueo de los bienes del rebaño, no les pasase nada, y los posibles juicios se dilatasen tanto y tanto que podría decirse que, sin ser inviolables por sus fechorías, si estas quedasen inmunes totalmente.

El Consejo del rebaño terminó por acceder a ese acuerdo y para que fuese acatado por todo el rebaño se llevó a cabo un plebiscito para “democratizar” los acuerdos y hacerlos de todo el rebaño, la manada de lobos y la de sus aliados los buitres.  Más de la mitad del rebaño aceptó el acuerdo, a pesar de ser muchísimos más los corderos que los lobos y los buitres, y de rebelarse ser capaces de acabar con la tiranía de buitres y lobos. A ese acuerdo, como ya he dicho, le llamaron “Constitución”, la hicieron santa e inviolable, pero solo para los corderos, buitres y lobos la fueron violando constantemente a su antojo, sin que el Consejo del rebaño protestase, porque para ello ya se habían encargado lobos y buitres de corromper a sus dirigentes, y lo más triste, sin que, de tanta violación por parte de lobos, buitres y corruptos corderos, convertidos ya en orondos borregos moruecos, naciese la rabia del rebaño.

 Con el tiempo, algunos miembros del rebaño, comenzaron a darse cuenta que todo era un engaño, una farsa y comenzaron a hablar de que la democracia en el rebaño fuese real. De tanto como robaban los lobos, los buitres y los borregos moruecos, las cosas comenzaron a ir mal, muy mal.  A esas fechorías, felonías y saqueos, las castas dominantes le llamaron “crisis”, cuando en realidad se trataba de una gran estafa al rebaño.

los padres eran despedidos de sus trabajos, mientras el rey de los lobos vivía a cuerpo de rey con cientos de amantes de todo tipo, desde lobas, zorras o incluso inocentes borreguillas. Buitres, lobos y borregos moruecos, disfrutaban de grandes banquetes y matando inocentes animales.  Mientras los gobernantes, lobos, buitres y borregos moruecos, se llenaban los bolsillos de oro, y cuando se jubilaban dejaban en Consejo, lo hacían con una paga vitalicia y además, pasaban a “trabajar” en grandes empresas del bosque que, antes habían robado al rebaño, y ahora pertenecían a la casta corrupta, para así continuar robando al rebaño.

 Para darle una apariencia democrática, a pesar del rey de los lobos, los lobos, los buitres y borregos moruecos seguir siendo quienes mandaban ,  de vez en cuando, en lugar de solo buitres y lobos,  el Gobierno del bosque lo ejercía el Consejo de los borregos moruecos, la verdad es que el bosque normalmente mejoraba algo en las condiciones del rebaño, siempre respetando la presunta “Constitución” dudosamente democrática impuesta por lobos y buitres y votada por el rebaño , inducidos por la cara amable y elegante de los corderos del consejo, es decir, de los  borregos moruecos.

Vino un periodo de escasez de lluvia, dando lugar a una gran sequía, precisamente cuando el Consejo de los borregos moruecos se hallaba gobernando, este gobierno cedió a las presiones de lobos y buitres y comenzó a aplicar políticas propias de buitres y lobos, provocando el descontento general del rebaño.  Entonces el partido de lobos y buitres —que siempre había permanecido unido —mientras que el rebaño siempre estuvo dividido entre los borregos que aceptaban la colaboración con lobos y buitres y quienes no querían estar sometidos a los mismos— prometió que todo lo arreglaría, que ellos tenían siglos experiencia de gobierno y sabían cómo salir de la crisis, mucho mejor que los borregos moruecos que eran muy tontos, muy tontos.  Desesperado el rebaño, a pesar de tener conocimiento de las corruptelas de lobos y buitres, votaron a esos lobos y buitres que eran aún más ladrones y malvados que los que estaban en el gobierno de los borregos moruecos. Cuando los malvados ladrones se hicieron con el Gobierno, pues el poder ya lo tenían, comenzaron a abaratar el despido de sus empresas, a tirar a los padres a la calle, los corderitos a pasar hambre, por si fuese poco les robaban la casa a los pobres, mandándoles lobos policía que tiraban la puerta abajo y se comían a las pobres criaturas…

Entonces sí que el rebaño pareció despertar, porque además de aquella estafa a la que lobos buitres y borregos moruecos llamaban crisis, los escándalos del rey lobo se habían hecho públicos, escandalizando al rebaño.   Pero el Rey lobo que era zorro viejo, abdicó, ya que no podía jubilarse, porque para jubilarse hay que trabajar antes y los reyes, ni siquiera los reyes lobo trabajan.  Al abdicar colocó de nuevo rey a su hijo, un lobo joven y muy grande, que había crecido más de lo habitual por estar bien alimentado y no haber trabajado nunca. Ese nuevo rey lobo, dicen que estaba muy preparado. Sí, estaba muy preparado, pero para vivir a cuerpo de rey, porque el sufrimiento del rebaño no le importaba un pimiento, siempre que en su mesa tuviese las mejores chuletas de los más tiernos corderos.

El viejo rey, con la complicidad del nuevo, de los lobos y buitres, borregos moruecos y colaboracionistas, diseñaron el modo de silenciar al rebaño descontento de nuevo, haciendo que cambiase algo para que todo siguiese igual…

Y los mayores del rebaño que eran muy tontos, muy tontos, de nuevo cayeron en la trampa y el gobierno de lobos y buitres continuaron abaratando el despido, despidiendo a los padres, a robando la casa a los corderos más pobres, mandándoles los perros policía que tiraban la puerta abajo…

 Uno de los niños hace un esfuerzo sobre humano para mantener los ojos abiertos, que brillan como dos estrellas en la oscuridad, su hermana deja de “leer”, levanta la vista del libro y habla mirando al frente inmenso de la noche, como si buscase el horizonte o se dirigiese a al patio de butacas de un teatro.

Pero esto, hermanitos míos, pasó hace mucho tiempo en un país muy, muy lejano, afortunadamente en España esto no puede pasar porque tenemos una democracia plena, donde nuestro rey vela por su pueblo, nuestros gobernantes son un ejemplo de honradez y decencia, y nunca se atreverían a robar a los pobres. Y cuando dejan el cargo renuncian a cobrar sueldos escandalosos como en otros países, no inauguran rotondas para llevarse sustanciosas comisiones. Nuestros gobernantes son honrados hasta el punto de renunciar a la paga vitalicia y no se colocan en los consejos de administración de las empresas robadas a los pobres, y la policía se utiliza solo para perseguir a los delincuentes y criminales, jamás como en ese lejano país a reprimir las ansias de libertad y de justicia del pueblo ni para echar a las personas de sus casas...
—¡Qué alivio vivir en un país tan democrático como el nuestro! —Se escucha la voz de la madre acariciando el cabello de su hija mayor —Anda, Lucia, acuéstate también tú.

Los niños ya se han dormido, negros nubarrones amenazan con llover, la niña siente un escalofrío al notar las primeras gotas sobre su rostro.  La madre le echa una manta por encima, le da la mano y se acuesta en el suelo junto a los chiquillos. Los cuatro se aprietan los unos junto a las otras gentes que hay bajo el puente de Vallecas, mientras echan de menos a su padre, que está en la cárcel por haberse enfrentado a la policía cuando les robaron la casa.  

Comienza a llover con fuerza y las gotas de lluvia se mezclan con las lágrimas de la niña ciega que momentos antes parecía estar leyéndoles un cuento a sus dos hermanos pequeños.  A ella, un día más, le costará dormirse.  No ve, pero percibe que los lobos amenazan y no estarán conformes nunca.

Nota: Este cuento es fruto de la mente calenturienta del autor, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia o producto de la mente aún más calenturienta del lector.

©PacoArenas
©Lágrimas secas
©Un cuento corto de terror para no dormir


Cuadro Seymour Joseph Guy 1870
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