martes, 27 de junio de 2017

Gestación, nacimiento, andadura, siesta y despertar de Los manuscritos de Teresa Panza

Originales del borrador del 2012 y las tres ediciones de Los manuscritos de Teresa Panza

en las puertas del cementerio de Pinarejo, junto al flamante nuevo molino de viento, como cuando siendo críos jugábamos en las ruinas del viejo molino, y yo recitaba versos inventados del Quijote, pues todavía no lo había leído. También recordamos cuando surgieron Los manuscritos de Teresa Panza; aunque eso solo yo lo sabía.  Fue en una mañana o tarde de aquellos lejanos años 70, que bajamos a la cueva del Hermosomío para coger un murciélago y hacerle fumar un cigarrillo al pobre bicho. Tendríamos unos 12 o 13 años, me dio pena el animal; pero la cueva despertó en mi gran curiosidad, hasta el punto de que después baje yo solo con intención de explorarla, encontrando muchas cosas, entre otras aquella virgen de mármol, la cual despertó aún más mi curiosidad. Fue entonces cuando comencé a escribir aquel relato titulado "Los muertos ya no resucitan", que dejé olvidado y retomé años más tarde, el cual presenté en 1985 al premio Gabriel Miró.

En los muertos ya no resucitan, Sancho era su protagonista, y la acción transcurría después de la muerte del caballero.  Una de las máximas aspiraciones de Sancho era ser capaz de leer todo lo que se había escrito sobre la pareja más famosa de la Mancha, don Quijote y Sancho Panza.

Todo lo escrito en aquellos años en el año 1987 lo guardé en una vieja maleta de cartón, no la abrí hasta 26 años después, en realidad cuando la cerré creía tener el firme convencimiento de que jamás la volvería a abrir.

Aquel Sancho inicial, veinticuatro años después paso a ser Sancha primero, hija de Sancho, y estaba casado con Juana Gutiérrez[1], y Sancha era la hija de ambos, en fin, un lío que no había quién se aclarase.

Escribí unos veinticinco folios casi de un tirón, los imprimí, y tras leerlos me quedé que no sabía por dónde meterles mano.  Al final abandoné de nuevo el proyecto, ¡qué tontería intentar escribir una novela a mis años! Además, estaba trabajando y escribir una novela requería mucha concentración.

Hace cinco años, un día del mes de agosto, durante las vacaciones, (cuando todavía una criminal reforma laboral y unos políticos que nos habían robado por encima de nuestras posibilidades y nos convirtieron en desempleados a millones de españoles) veo a mi hija leyendo aquellos papeles, estos mismos de la fotografía, y veo que se está riendo.  Unos días después me despiertan de la siesta las risas de mi suegro, estaba terminando de leer aquellos mismos papeles.

—¿Tienes más? —Me preguntó.

—No, son tonterías que me dan por escribir.

—Pues a mí me gustan estas tonterías.

Y entonces me senté ante el ordenador y continué escribiendo más tonterías, hasta ahora.

Sancho paso a ser el padre de Teresa Panza (un nuevo personaje), Juana Gutiérrez paso a ser Teresa Cascajo, a Sancha la mataba en un viaje con destino a las Indias y después reaparecía, mientras a Sanchico....

 Así nació ese nuevo personaje, Teresa Panza, hija de Sancho Panza y Teresa Cascajo..., nacían Los manuscritos de Teresa Panza. Como el Sancho inicial, como Paco Arenas, un obsesionado por aprender a leer, a escribir, por adquirir conocimientos. Campesinos los tres que sabían, o saben, que la cultura es el arma más poderosa de todas contra la tiranía, la del siglo XVII, y la de ahora.

Ahora, tras la tercera edición, dejan de publicarse provisionalmente, pronto, en unos meses, comenzarán una nueva vida, porque la andadura de esta nueva mujer del Quijote, Teresa Panza, apenas ha comenzado a caminar.
Paco Arenas





[1] Juana Gutiérrez / Mari Gutiérrez, es uno de los nombres con los que aparece la esposa de Sancho en el Quijote. Los otros son: Teresa Panza / Teresa Cascajo.

Paco Arenas



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